Tarjetas Bancarias

El empleo más habitual de una tarjeta es el pago de bienes y servicios. La FNMT-RCM fabrica todo tipo de tarjetas de pago, desde las clásicas de banda magnética, hasta los más sofisticados sistemas de pago basados en chip, pasando por prácticas soluciones como el monedero electrónico. Está acreditada como fabricante de tarjetas MasterCard.

Con una gran experiencia en el desarrollo de sistemas operativos de tarjetas chip y aplicaciones, la FNMT-RCM ha evolucionado desde las tarjetas de banda magnética a las tarjetas de tecnología chip.

La FNMT-RCM posee en su catálogo diferentes productos con las funciones y características de seguridad necesarias para implementar sistemas de pago, débito, crédito o monedero electrónico, con los adecuados niveles de seguridad y costes de operación.

Imagen tarjetas bancarias

Estándar EMV

Debido a la migración de las tarjetas de débito y crédito de banda magnética a chip, la FNMT-RCM ha desarrollado distintos productos para soportar el estándar global EMV, establecido en su día por Europay Internacional, Mastercard Internacional y Visa Internacional.

El sistema operativo desarrollado por la FNMT-RCM para transacciones EMV de débito/crédito, cumple con todos los criterios de funcionamiento y seguridad, y ha sido homologado por Mastercard.

FNMT ADVANTIS

Advantis es un sistema operativo de SERMEPA, multiaplicación y multidivisa que combina en un solo chip aplicaciones financieras con estándar EMV y monedero electrónico. Permite trasladar funciones de crédito y débito desde la banda magnética al chip, o incluir en este, funciones y usos complementarios a los del monedero electrónico: aplicaciones de transporte, programas de fidelización, aplicaciones para universidades, control de presencia, control de accesos, etc.

Tarjetas monedero electrónico

El monedero electrónico, o tarjeta de prepago recargable, es una tarjeta chip que se carga con una determinada cantidad. Se utiliza para el pago de los servicios ofrecidos y puede ser recargada a medida que se consume. Suelen destinarse para pagar operaciones con importes bajos, en los cuales una conexión con un centro autorizador no se justifica por motivo del coste de las comunicaciones y el retraso en la ejecución de las operaciones.